BUENOS HÁBITOS FINANCIEROS… Para la mejor administración de la Mype

Como todos sabemos, la pandemia del Covid-19 vino a crear un nuevo entorno y, por consiguiente, un nuevo ritmo y forma de vida al que todos nos debemos adecuar. Adoptar esta nueva forma de vivir conlleva incorporar cambios que van desde el manejo del trabajo dentro del hogar hasta cambios en la manera de realizar las compras del supermercado a distancia. Independientemente del número de veces que el entorno nos obligue a asumir cambios tanto personales como empresariales, hay un aspecto importante en la vida de las personas que atraerá siempre bienestar y equilibrio para sobrellevar estos ajustes: los hábitos.

Hábitos financieros para el bienestar económico de la empresa

Puede ser difícil encontrar la concentración diaria necesaria para hacer que cada acción realizada dentro de la empresa sume a los resultados y de allí la importancia de tener claro que cada una de las actividades realizadas de manera consciente o inconsciente, dan una estructura a la forma de liderar la empresa, y que puede marcar una diferencia en los resultados de la empresa.

Evalúa las siguientes sugerencias para que poco a poco desarrolles hábitos financieros orientados a un mayor bienestar económico de la empresa.

El salario debe estar incluido en la estructura de costos de la empresa, debido a que los costos deben reflejar el número real de lo que cuesta el funcionamiento del negocio, independientemente se utilicen recursos o instalaciones propias, o se tengan familiares laborando.

Recuerda que la ganancia de la empresa resulta de restar los ingresos menos los egresos y gastos (y tu salario ya está considerado dentro de los egresos).

El presupuesto es la planeación de las finanzas, y sirve para registrar las posibles entradas y salidas de efectivo. No es lo mismo presupuestar los gastos familiares que presupuestar las actividades y necesidades de la empresa. Los gastos familiares debe hacerse de forma independiente.

El precio no debe reflejar únicamente los costos de producción. Aunque el negocio esté en casa, hay costos implicados en lograr la ejecución de los productos y servicios que se ofrecen. Hay que incluir en el precio todos los costos, para que realmente puedas desarrollar un negocio con capacidad de crecer.

Supervisa mensualmente el mínimo ingreso que debe generar la empresa para cubrir la estructura de costos que te has planteado. Casto te ayudará a saber cuales meses operas ganando y cuales perdiendo.

Cualquier actividad que no añade valor o que no genera un resultado concreto para cumplir los objetivos de cada mes o de tu plan, es considerado un desperdicio de tiempo y recurso.  Ea muy importante no solo conocer que debes de hacer, sino lo que debes dejar de hacer porque solo te genera costos sin resultados.

Procura producir lo planificado y un 5% adicional en caso de incremento de demanda. Ofrecer productos o servicios previamente no considerados pueden resultar en costos pequeños que pueden pasar desapercibidos y acumularse a fin de mes. Hay que planificar muy bien para evitar desperdicios y capacidad ociosa.

Lapsos de tiempo en el día donde están paradas las actividades de la empresa, son costos invisibles que no se recuperan con los ingresos. Menos tiempos muertos, mayor oportunidad de incrementar clientela, y por ende, mayor ingreso.

No es lo mismo que un fondo de ahorros. Analiza si puedes asignar 10% de los ingresos al ahorro, y selecciona un pequeño porcentaje adicional para responder a emergencias.

Invertir es poner a trabajar una parte del dinero para que se multiplique en el futuro. En este caso la palabra clave es diversificar e innovar, porque se multiplican las posibilidades de generar ganancias en el futuro. La empresa requiere pensar en las necesidades futuras del negocio y hay que invertir para mantenerte vigente.

Los problemas de dinero se resuelven con inteligencia financiera. La educación financiera brinda claridad para orientar y alcanzar la salud económica de la empresa. No los resuelvas solo con préstamos, ello puede ser peligro.

Ya sean metas mensuales o anuales, una meta sin un plan es solo un deseo.

Hacer una reevaluación de los hábitos personales para el bienestar empresarial es una buena práctica.

Piénsalo, ¿qué tipo de hábitos has venido adquiriendo con el tiempo? ¿Los reconoces? Algunas actividades se realizan de forma rutinaria y perdemos de vista el impacto que generan. Para mencionar algunas, es muy usual el mal hábito de “priorizar” todo. Es muy importante aprender a decir no,  lo que obliga a hacer sacrificios y descartar cosas que no son importantes..

Es el momento, para autoinventarte con nuevos hábitos fin de enfrentar con éxito,  esta nueva situación que esta creando la necesidad de una nueva forma a veces radical de gestionar la empresa.  

Según John Coleman, autor del libro “Pasión y Propósito”

Los buenos hábitos son los que nos permiten enfocarnos para sobrevivir los malos momentos y prosperar.

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